martes, 3 de agosto de 2010

Estrella


Fugaz. Como aquella estrella que desaparece en instantes del firmamento, llevándose este deseo a medio cumplir. Como la marea que vuelve una y otra vez a nuestras costas, dejando su refrescante sabor a sal. Rasgamos la noche con el afán de seguir jugando a la licantropía. La luna se hizo cómplice de esta nuestra locura. Las horas, agotadas como las razones para no volver, quedaron marcadas con tu olor. El sabor que te dejé permanecerá unos pocos días más... Allí... Donde no hay porqués. Donde tus excusas no encuentran asideros y caen de a poco, como pétalos de rosas, como nuestras ropas tras cada beso consumido... Las estrellas jugarán a arrancarnos deseos perdidos; nosotros, a caer rendidos. No hay certeza de un nuevo comienzo. No hubo pausas ni promesas. No hay esperanzas ni paciencia. Qué importa lo que pudimos pensar cuando descubrimos el sol en nuestras miradas. Sólo queda el perfume, un tremor, la suave luz de la alborada... Hasta que se borre esta sonrisa compartida. Hasta que la noche, la luna o la misma locura nos haga tropezar...

miércoles, 28 de julio de 2010

En la red

Tiritaba. De miedo, de frío, quién sabe. Sus vibraciones le enviaban un mensaje directo. Allí estaba. Cautiva. Se le acercó. Quizá babeó. Le observaba con sus miles de ojos, o quizá no le veía directamente. Sólo percibía como la luz se desvanecía ante su presencia inminente. Le rodeo con sus ocho brazos. Acarició su vientre. Cubrió su trémulo cuerpo. Temblaba aún. La seda le robó el frío. El miedo persistía. Había olvidado cómo llegó allí. Sólo recordaba el aire colarse entre brazos, su espalda, su libertad... Aún relamía el dulce sabor que encontró hace un par de horas. De esa fruta robada. Ya no sentía frío. Ni podía moverse. De pronto un abrazo firme y fuerte cubrió su cuerpo. Sintió algo parecido a un cálido beso... Un ardor recorrió su integridad. Suspiró. Si apenas podía. Había caído en su red... Era tarde ya. Le poseyó. Le consumió. Un zumbido colmó sus oídos. Un zumbido suplicante que convirtíose en susurro... un gemido que le envolvió de muerte...

domingo, 20 de junio de 2010

Soto-bosque

No estás, o por lo menos eso creo porque no puedo verte. Sin embargo, algo en mí es un poco tú, algo en ti fue un poco yo... No puedo negar la huella que impregnada permanece en mi piel. La sonrisa, la mirada o el andar... Algo se convierte en un espejo y me devuelve tu reflejo. Tal vez nunca te entendí del todo. Quizá nunca estuviste de acuerdo con todo lo que hacía. Y me dejaste. Libre. Siempre. Adentrarme en este "sitio poblado de arbustos". Me observabas de lejos, como espero lo hagas todavía. A veces desaprobando, otras con una sonrisa escondida. Aprendimos el uno del otro. A sanar heridas, a reinventar errores. No querías que fuese como tú, yo nunca lo fu. Llegar lejos, era la consigna, dónde nunca pudiste ir... para luego contarte todo. Ese fue el trato. Tu distancia me hizo caer en los primeros pasos, y eso dolía... Tu distancia me hizo independiente. Y ese era el plan... Sé que aunque tus reproches nunca terminan, algo de orgullo permanecerá en tu pecho... Porque aunque no pudiste controlarme del todo, sabes que llegué al lugar donde quisiste llevarme...

domingo, 13 de junio de 2010

Casi Lunes

Vuelve a llover, y yo me ahogo en la tierna rutina de pensarte. De nuevo el frío, mas recuerdo la calidez del último abrazo. Otra vez la noche, las estrellas retornan a mis ojos. Su brillo me devuelve las sonrisas. Colgadas todas por doquier, a causa tuya. Casi es lunes, todavía no me quejo. He dejado de odiar ese día. Trae consigo tu regreso. Con esa magia que te sobra y me regalas por instantes... Guardo en un cajón nuestras horas, sólo tú tendrás la llave. Ya vendrás a liberarles. Como mariposas volarán las sonrisas en este espacio usurpado, se posarán en nuestros labios procurándonos tantos besos. Volveremos a soñar... Te aguardo nuevamente, paciente, sin ansias, risueño, como siempre... Muere el domingo esta noche y ya no me lamento. Falta menos para tu retorno. Vendrá mañana, y contigo el sol... De color los días, de sonido el viento y de emociones nuevas, llenarás, este pecho...

lunes, 7 de junio de 2010

De Gato Negro

Aprendí a caer de pie. Ya nada podrá tumbarme. Voy trepando por tus tejados a espiarte en silencio. Aquella noche me escapé por la última puerta que encontré abierta. Ahora deambulo por tus horas, persiguiendo tu luna y tus estrellas. Te miro desde este rincón. Te escucho susurrar. Te invado sigiloso. Como un gato negro que solitario te ronda. Te espero a esta hora. No sé cuántas vidas me queden, pero ésta, podría gastarla contigo. He andado por muchas calles y veredas, siempre vuelvo a tu regazo para robarte el aliento mientras duermes. Para vigilar tus sueños... Mañana, cuando salga el sol, no estaré. Me ocultaré y descansaré. Volveré con el plenilunio. Me colaré por tu ventana. Fingirás dormir. Usurparé tu soledad. Invadiré tu intimidad. Me acariciaré con tus piernas, para luego lamer tu vientre dormido. Mirarás mis ojos. Acercándose desde la oscuridad. Llenando tus silencios. Me nombrarás en un suspiro. Murmullaré en tu oído. Me echaré a tu lado. Me pedirás que no me vaya jamás...

domingo, 16 de mayo de 2010

Antes de dormir.

Tengo en la piel un montón de palabras. Marcadas. Indelebles. Una extraña especie de braile que sólo tus dedos han sabido descifrar. Una peculiar historia escrita con labios y dermis. Ajenos. Extraños. Eventuales. Me has narrado con tus yemas, cada capítulo, cada pasaje, cada conflicto... Y yo, en mi rincón personal, a esta hora nocturna, evoco el eco de tus silencios... tus ojos atentos a cada letra, cada inflexión, cada signo... No ha sido necesario preguntar nada. He prescindido de explicaciones banales. Hemos comprendido el desarrollo de nuestro cuento. Descubierto allí, en esas líneas que describen el camino que toman nuestros sueños y deseos. Esos mismos que nos conducen a un paseo clandestino de mis letras y tus manos, de mis labios y tus ojos... Se hace tarde y hay que ocultarse otra vez... Cae la noche y es preciso regresar. Vamos, léeme un poco más. Avancemos un tanto más en esta historia. Descubramos como acaba... Lee. Léeme un poco antes de dormir...

viernes, 7 de mayo de 2010

Manos Sucias

Había perdido tiempo. Había derrochado energías. Habíase agotado mi fe, mis fuerzas y la paciencia que nunca tuve. Mis dedos arqueados, clavados allí, aferrado, adherido... Creí que si apretaba fuerte no caería jamás, pensé que si me mantenía firme nunca me perdería. Sin embargo, caí, bajo... Al fondo. Y me quedé solo entonces, con dolor en la articulaciones, con las manos sucias, y la misma pérdida... Comprendí que no estaba en mi control. Resistir al cambio, es resistir al paso del sabio tiempo... Dejé entonces andar la vida, permití el curso natural de las cosas... y fue cuando salió el sol, cuando entendí que fue mejor de esa forma. Los resultados eran los esperados, y me llevé gratas sorpresas. La luz quería entrar a mi casa y me había empeñado a permanecer en las sombras. El mundo estaba lleno de nuevas sonrisas y quise quedarme con aquella mueca mustia. Añeja. Marchita. Solté. Abrí mis manos, y lavé mis culpas... Exorcicé mis manos de sus fantasmas, extraje la mugre.. y Ahora las hallo dispuestas a tocar, a sentir, a crear... A recibir todo aquello que está por llegar...